Robinson Cano o la Historia de Una Pasión Inevitable

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A sus 41 años, Robinson Canó personifica la durabilidad y el apasionado amor por el béisbol. Su última travesía lleva el uniforme de los Diablos Rojos de México, un nuevo capítulo que refleja su deseo inquebrantable de competir. Canó, quien selló su compromiso con el popular equipo azteca, trae consigo un impresionante rendimiento en el Round Robin, la serie final contra el Licey y la Serie del Caribe, consolidando su estatus como un jugador destacado.

Con un average de .339 (56-19) en el Round Robin, .414 (29-12) con cinco dobles en la serie final contra el Licey, y un asombroso .357 (28-10) en la Serie del Caribe concluida hace poco, Canó demuestra que la edad no es un obstáculo para su excelencia en el diamante. En una charla vía Instagram Live con el periodista Tenchy Rodríguez, expresó su agradecimiento a aquellos que le aconsejaron mantenerse en el juego y se preparó meticulosamente para respaldar esas palabras con resultados tangibles.

“De verdad, ese grupo de personas fue mi gran motor para continuar en el terreno”, compartió Canó, reconociendo la influencia positiva de amigos, consejeros y periodistas en su decisión de seguir en el béisbol de alto nivel. Su firme convicción en sus habilidades y la voluntad de mantenerse en la cúspide del juego se han traducido en un rendimiento impresionante.

Canó, cinco veces Todos Estrellas en las Grandes Ligas, enfatiza que su motivación va más allá del aspecto financiero. A pesar de que su firma con los Diablos Rojos representa un acuerdo aceptable, destaca que su amor por el juego y la oportunidad de jugar en México son los aspectos más primordiales. “Soy un amante del juego, gracias a los Diablos Rojos por brindarme una oportunidad, voy a disfrutármelo cuando salga al terreno”, afirmó el experimentado jugador.

El veterano de 17 campañas en Grandes Ligas no ve un final definido en su carrera. “No tengo en mente si irme años tras años o si tengo una edad determinada para hacerlo, el cuerpo será el que dirá”, añadió Canó. Su enfoque en el presente y su disposición a dejarse guiar por su desempeño físico subrayan su dedicación continua al juego que ha marcado su vida.

El proceso de mantenerse en la elite del béisbol no ha sido fácil para Canó. Trabajando arduamente con figuras como Fernando Tatis Sr. y, en ciertos momentos, con Luis Polonia, ha recuperado su ritmo como el bateador que logró un promedio de .302 en Grandes Ligas durante 17 temporadas. Su disciplina se refleja en el intenso entrenamiento que realizó durante ocho meses en Miami con instructores cubanos, donde la dedicación a su oficio lo llevó a entrenar desde las seis de la mañana hasta el mediodía, descansando brevemente antes de retomar a las ocho de la noche.

La firma de Canó con los Diablos Rojos no solo ha sido un acuerdo contractual, sino un reconocimiento y respeto por su contribución al béisbol. Durante su entrevista con Rodríguez, también compartió sus impresiones sobre la joven estrella Juan Soto, prediciendo un futuro exitoso con los Yankees: “Es el tipo de pelotero que le encanta a la franquicia, buen bateador, con carisma, un joven que transita siempre con su familia, son aspectos que le encanta a la organización”, destacó Canó.

En resumen, Robinson Canó no solo sigue siendo un jugador destacado en el terreno de juego, sino también un embajador del béisbol que trasciende fronteras. Su compromiso con los Diablos Rojos no es solo un nuevo capítulo en su carrera, sino un testimonio de la pasión y dedicación que lo han convertido en una figura respetada en el mundo del béisbol. Su historia continúa, y con cada swing, Canó sigue dejando una marca indeleble en el diamante y en los corazones de los fanáticos del béisbol.