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El tiempo ajeno también merece respeto

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Por Fernando M. Placeres, M.Sc.

El tiempo de una persona merece respeto aunque no tenga un cargo, un apellido conocido o una cita con alguien importante. En una oficina pública, un negocio o una reunión comunitaria, hacer esperar sin explicación comunica que la agenda del otro importa menos.

Pensemos en una trabajadora de Verón que pide permiso para completar un trámite, o en un pequeño suplidor de Bávaro que deja su negocio para asistir a una reunión. Son ejemplos cotidianos posibles: detrás de cada espera hay responsabilidades que también cuentan.

Nuestra propuesta editorial es sencilla: comunicar horarios realistas, avisar cuando cambien y explicar el siguiente paso. Una demora puede ser inevitable. La falta de información no debería convertirse en costumbre.

El Sistema Nacional de Atención Ciudadana 311 ofrece canales para registrar quejas, reclamaciones y sugerencias dirigidas a instituciones públicas. Contar con esa vía es útil; el compromiso institucional debe incluir respuestas comprensibles y seguimiento. Registrar una inconformidad no equivale a resolverla.

La misma responsabilidad cabe en nuestros compromisos personales. Estar presentes implica atender a quien tenemos delante, escuchar su necesidad y reconocer cuándo hemos prometido más de lo que podemos cumplir. Planificar con margen también es una forma de consideración.

Quien aspira a dirigir mejor, emprender o servir a su comunidad puede empezar revisando su agenda de hoy. ¿Hay alguien esperando una respuesta? ¿Podemos confirmar una cita, avisar un retraso o cerrar una conversación pendiente?

Reconocer a la gente que construye Punta Cana exige cuidar esos encuentros pequeños. Las metas personales ganan coherencia cuando nuestro avance deja espacio para el tiempo de los demás.

FP Noticias, tus ojos en todas partes.

Fuentes: Sistema 311, descripción institucional; FP Noticias, Punta Cana mucho más que hoteles.