Por Fernando Placeres, M.Sc.
La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia parecen haber dejado un mensaje: una parte importante del electorado ha decidido pasar la página del petrismo y apostar por una alternativa de mano dura, seguridad y confrontación con el establecimiento político.
Contra varios pronósticos de encuestas que colocaban al senador Iván Cepeda como favorito, el gran ganador de la jornada fue Abelardo de la Espriella, quien obtuvo alrededor del 43.7 % de los votos frente al 40.9 % alcanzado por Cepeda. Ambos se enfrentarán en una segunda vuelta el próximo 21 de junio.
Más allá de los números, el resultado representa un golpe político para el proyecto que encabeza el presidente Gustavo Petro. Cepeda era considerado su heredero político y la figura llamada a dar continuidad a las principales políticas impulsadas por el actual gobierno.
El voto del cansancio
La elección parece haber estado marcada por un fenómeno que ya se ha visto en otros países de América Latina y Europa: el voto de castigo.
La inseguridad, el crecimiento de grupos armados ilegales, las dificultades económicas y la percepción de que algunas promesas de cambio no produjeron los resultados esperados terminaron creando un ambiente favorable para un candidato antisistema.
Abelardo de la Espriella construyó su campaña alrededor de mensajes simples y directos: fortalecer la seguridad, combatir el crimen organizado, respaldar a las fuerzas armadas y reducir la presión fiscal sobre la actividad económica.
Su discurso logró conectar con sectores que consideran que Colombia necesita orden antes que reformas ideológicas.
¿Un Milei colombiano?
La pregunta que ya circula en medios internacionales es inevitable: ¿puede Abelardo convertirse en el Javier Milei colombiano?
Existen algunas similitudes.
Ambos surgieron como figuras ajenas a la política tradicional. Ambos utilizaron un lenguaje frontal y confrontativo. Ambos se presentaron como candidatos dispuestos a romper con las élites políticas tradicionales.
Sin embargo, existen diferencias importantes.
Mientras Milei llegó al poder con un discurso centrado principalmente en la reducción del Estado y el liberalismo económico, la campaña de Abelardo ha estado mucho más enfocada en seguridad, autoridad y control territorial.
Por esa razón, algunos analistas consideran que su perfil guarda incluso más similitud con el presidente de El Salvador.
¿Un Bukele colombiano?
La comparación con Nayib Bukele tampoco es casual.
El propio Abelardo ha mostrado admiración por las políticas de seguridad implementadas en El Salvador y ha prometido una respuesta mucho más contundente frente a los grupos criminales que operan en Colombia.
La diferencia es que Colombia enfrenta una realidad mucho más compleja que la salvadoreña.
Mientras Bukele enfrentó principalmente pandillas urbanas, Colombia debe lidiar simultáneamente con narcotráfico, guerrillas, disidencias armadas, minería ilegal y organizaciones criminales distribuidas en amplias zonas del territorio nacional.
Aun así, la demanda ciudadana por mayor seguridad fue uno de los factores más visibles de esta elección.
Las posibilidades reales de victoria
Al terminar la primera vuelta, Abelardo parte con una ventaja política evidente.
La candidata conservadora Paloma Valencia, que obtuvo cerca del 7 % de los votos, ya anunció su respaldo al candidato de derecha.
Si una parte significativa de esos votos se traslada a su candidatura, Abelardo podría llegar fortalecido a la segunda vuelta.
No obstante, Cepeda mantiene fortalezas importantes.
Los resultados muestran que sigue siendo muy competitivo en las principales ciudades colombianas, incluyendo Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla.
Además, algunas encuestas previas a la elección mostraban escenarios cerrados para una eventual segunda vuelta.
Una elección que trasciende a Colombia
Lo ocurrido este domingo no es un hecho aislado.
Argentina eligió a Milei. El Salvador consolidó a Bukele. Diversos países de la región han mostrado un crecimiento de opciones políticas que prometen seguridad, orden y ruptura con las estructuras tradicionales.
La victoria de Abelardo de la Espriella en la primera vuelta sugiere que Colombia también podría estar entrando en esa misma corriente política.
La decisión definitiva llegará el 21 de junio. Pero el mensaje enviado por los votantes ya es claro: una parte significativa de los colombianos quiere un rumbo diferente al representado por el actual gobierno.
Si esa tendencia se mantiene durante las próximas tres semanas, Colombia podría estar a las puertas de uno de los cambios políticos más significativos de su historia reciente.
Fernando Placeres, M.Sc. es comunicador, director de medios y consultor en marketing digital. Posee una maestría en Marketing & Digital Strategy.
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