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Discrepar sin romper la comunidad

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Por Fernando M. Placeres, M.Sc.

Una comunidad necesita poder discutir sin destruir sus vínculos. Discrepar sobre una obra, un horario o el uso de un espacio común no convierte al vecino en enemigo. Nuestra posición editorial es que la firmeza para defender una idea debe ir acompañada del respeto a quien la cuestiona.

Imaginemos una reunión vecinal en Bávaro: unos proponen dedicar un terreno a estacionamiento; otros prefieren conservarlo como área de encuentro. Antes de votar o descalificarse, conviene preguntar qué necesidad busca resolver cada propuesta y qué información falta. Es un ejemplo posible, no el relato de un conflicto concreto.

Las directrices de participación ciudadana de la OCDE, publicadas en 2022, recomiendan considerar cuidadosamente los aportes y explicar por qué algunas propuestas no se adoptan. Escuchar exige una respuesta razonada; tampoco obliga a aceptar todas las peticiones.

Para Verón, Higüey y Punta Cana, esa práctica merece espacio en juntas vecinales, empresas y organizaciones comunitarias. Quien coordina una reunión puede reservar turnos, resumir los puntos de coincidencia y dejar por escrito el desacuerdo pendiente. La decisión final debería explicar sus razones y permitir revisar sus resultados.

También hay una tarea personal: advertir el impulso de responder antes de comprender. Hagamos una pausa y formulemos con nuestras palabras lo que entendimos del otro. Después, defendamos nuestra propuesta. Esta es una invitación a practicar atención, no una garantía de consenso.

Si nuestra meta es liderar mejor, hoy podemos empezar por una conversación difícil. Reconocer a la gente que construye Punta Cana incluye respetar su derecho a pensar distinto. El futuro compartido necesita interlocutores, incluso cuando no estamos de acuerdo.

FP Noticias, tus ojos en todas partes.

Fuentes: OCDE, directrices de participación ciudadana (2022); FP Noticias, Punta Cana mucho más que hoteles.