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La Historia de la Torre Eiffel

La Historia de la Torre Eiffel

La Torre Eiffel es uno de los monumentos más icónicos y reconocidos del mundo, y su historia está llena de innovaciones, controversias y eventual admiración global.

Concepción y Construcción

La idea de la Torre Eiffel surgió como parte de la Exposición Universal de 1889, un evento destinado a celebrar el centenario de la Revolución Francesa y demostrar los avances tecnológicos de la época. Gustave Eiffel, un ingeniero francés ya famoso por sus trabajos en estructuras metálicas, ganó el concurso para diseñar la estructura principal de la exposición.

La torre fue diseñada por Maurice Koechlin y Émile Nouguier, ingenieros de la empresa de Eiffel, con aportaciones del arquitecto Stephen Sauvestre. Eiffel la describió como «una prueba de que la era del hierro había llegado a su madurez».

La construcción de la Torre Eiffel comenzó el 28 de enero de 1887 y se completó en un tiempo récord de dos años, dos meses y cinco días, finalizando el 31 de marzo de 1889. Fue una hazaña de ingeniería impresionante para la época, utilizando 18,038 piezas de hierro y más de 2.5 millones de remaches. La torre alcanzó una altura de 300 metros (984 pies), lo que la convirtió en la estructura más alta del mundo en ese momento, superando al Monumento a Washington en los Estados Unidos.

Controversias Iniciales

Aunque hoy es un símbolo querido de París, la Torre Eiffel inicialmente fue objeto de intensa controversia. Muchos artistas y intelectuales de la época, incluidos grandes nombres como Guy de Maupassant y Charles Gounod, se opusieron vehementemente a su construcción, considerándola una monstruosidad que desfiguraría la belleza de París. Se organizaron protestas y se firmaron peticiones para detener su construcción.

Sin embargo, Eiffel defendió vehementemente su proyecto, argumentando que la torre no solo era una maravilla de la ingeniería moderna, sino también un testimonio de la habilidad y el ingenio francés.

La Torre en el Siglo XX

Después de la exposición, la Torre Eiffel estaba destinada a ser desmontada en 1909, ya que su permiso inicial solo cubría 20 años. Sin embargo, su utilidad como antena de radio la salvó de la demolición. En 1910, se utilizó para transmitir las primeras señales de radio militares y luego desempeñó un papel crucial en las comunicaciones durante la Primera Guerra Mundial.

Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis ocuparon París, Adolf Hitler ordenó que la torre fuera demolida, pero afortunadamente, esta orden nunca se llevó a cabo. Los franceses sabotearon los ascensores de la torre para que los nazis tuvieran que subir a pie si querían ondear la esvástica en su cima.

Símbolo de París y de Francia

A lo largo del siglo XX, la Torre Eiffel se consolidó como un símbolo cultural y arquitectónico de Francia. Fue repintada varias veces y se realizaron numerosas mejoras para mantenerla en buen estado. La torre ha aparecido en innumerables películas, fotografías y obras de arte, convirtiéndose en un emblema de romance y sofisticación.

Hoy en día, la Torre Eiffel es uno de los destinos turísticos más visitados del mundo, atrayendo a millones de visitantes cada año. Además de ser una atracción turística, la torre también alberga restaurantes, tiendas y espacios para eventos.

Conclusión

Desde su controvertido nacimiento hasta su actual estatus como icono mundial, la historia de la Torre Eiffel es un testimonio de la innovación y la perseverancia. Lo que comenzó como una audaz hazaña de ingeniería se ha convertido en un símbolo perdurable de la belleza y el espíritu de París y Francia.

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