El manejo de los residuos orgánicos se ha convertido en uno de los retos ambientales más urgentes para la industria turística dominicana, especialmente en destinos de alta actividad hotelera como Punta Cana y Cap Cana.
Durante el IV Foro Internacional de Economía Circular, celebrado en Santo Domingo los días 14 y 15 de octubre, representantes del sector expusieron proyectos que convierten restos de alimentos y poda en abono, en lugar de enviarlos a vertederos.
Jake Kheel, vicepresidente de la Fundación Puntacana, estimó que los residuos orgánicos representan cerca de la mitad de los desechos producidos por hogares y restaurantes del país. En el turismo, sostuvo, la proporción puede aproximarse al 60 % cuando se incluyen los restos de jardinería generados por los hoteles.
La cifra del 60 % corresponde a una estimación sectorial presentada por Kheel y no a una medición nacional auditada. Su valor está en dimensionar un problema que suele recibir menos atención que los plásticos, pese a su peso dentro del flujo de residuos.
Grupo Puntacana opera una planta de compostaje industrial con capacidad declarada para procesar hasta 10 toneladas diarias de materia orgánica y transformarla en abono. Kheel afirmó que la instalación comienza a alcanzar una escala que podría permitir recibir materiales procedentes de otros hoteles.
En Cap Cana, su fundación desarrolla un huerto orgánico piloto que utiliza compost producido con residuos de los complejos residenciales. Maureen Tejeda, directora de la entidad, indicó que el proyecto emplea por ahora desechos generados por los trabajadores de la organización, que cuenta con 435 empleos directos.
Estas iniciativas se inscriben en la búsqueda de soluciones de sostenibilidad ambiental capaces de reducir contaminación, malos olores y presencia de plagas, al tiempo que devuelven nutrientes al suelo.
A modo de análisis, el desafío no es únicamente tecnológico. Para extender el compostaje o la producción de biogás a una mayor parte de la hotelería hacen falta separación adecuada desde el origen, rutas de recolección diferenciadas, controles sanitarios y mediciones comparables entre establecimientos.
La experiencia de Punta Cana y Cap Cana muestra que el residuo orgánico puede convertirse en un recurso productivo. Su impacto real dependerá de cuánto material se desvíe de la disposición final y de la capacidad del sector para documentar resultados de forma periódica.
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Fuentes: Arecoa, Diario Libre, FICIRCULAR. Foto ilustrativa: Denise Nys/Pexels, uso autorizado por la licencia de Pexels; no corresponde a las instalaciones mencionadas.





