Por Fernando M. Placeres, M.Sc.
La confianza de una comunidad se pone a prueba cuando alguien descubre que se equivocó. Nuestra posición editorial es clara: una corrección visible debe considerarse parte del servicio, especialmente cuando una información puede afectar el trabajo, la tranquilidad o la reputación de otra persona.
Del 24 al 31 de octubre de 2026 se celebrará la Semana Mundial de la Alfabetización Mediática e Informacional. Su convocatoria plantea una responsabilidad compartida entre periodistas, educadores, creadores de contenido y ciudadanía. Es una oportunidad para revisar cómo respondemos después de difundir un error.
Pensemos en un ejemplo cotidiano: alguien comparte un horario escolar incorrecto en un grupo de vecinos de Verón o Higüey. Al descubrirlo, borrar el mensaje deja sin aviso a quienes ya organizaron su día. Lo responsable sería publicar el horario comprobado, explicar qué cambió y llevar la aclaración al mismo grupo.
Ese criterio también corresponde a medios, empresas e instituciones. Proponemos correcciones fáciles de encontrar, con fecha y una explicación concreta. Admitir un error permite al lector comprender qué información puede utilizar. La confianza necesita esa posibilidad de comprobar.
En nuestra reflexión sobre el poder del algoritmo sobre la atención advertimos sobre el ruido digital. Recuperar autonomía también exige detenerse cuando el orgullo empuja a defender lo indefendible. Estar presentes implica escuchar el dato nuevo y ajustar la conducta.
Quien aspira a dirigir un negocio, servir a su comunidad o mejorar sus relaciones puede empezar por ahí: reconocer una equivocación pendiente y repararla. Las metas personales adquieren sentido cuando nuestros actos de hoy merecen la confianza que esperamos mañana.
FP Noticias, tus ojos en todas partes.
Fuentes: UNESCO, convocatoria 2026; FP Noticias, El algoritmo como actor geopolítico.




