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Friday, October 23, 2026

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El turismo genera 9 billones de dólares al país, afirma economista.

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Santo Domingo, R.D. – El sector turístico aporta alrededor de 9 billones de dólares anuales a la economía de la República Dominicana, lo que equivale a un 22 % del Producto Interno Bruto (PIB), según afirmó el economista Víctor Gómez Valenzuela durante la conferencia magistral “Capital Natural de RD y Sostenibilidad”, organizada por la universidad Intec en el marco del Seminario Permanente de la Realidad Dominicana (Semper).

Capital natural y turismo, la clave del crecimiento

El economista explicó que este impacto positivo proviene del aprovechamiento del capital natural, entendido como el conjunto de recursos naturales y servicios ecosistémicos del país, entre ellos playas, biodiversidad, paisajes y atractivos culturales que sustentan la actividad turística.

Los resultados citados por Gómez Valenzuela forman parte de un estudio auspiciado por el Banco Mundial, que resalta cómo la República Dominicana ha logrado consolidarse como un referente en la región gracias a la sinergia entre turismo, inversión extranjera y estabilidad económica.

República Dominicana, potencia regional

De acuerdo con el experto, la economía dominicana se posiciona como la sexta de mayor rendimiento en América Latina, Centroamérica y el Caribe, superando a varias naciones vecinas:

  • Es un 30 % mayor que la costarricense.
  • Triplica la economía hondureña.
  • Cuadruplica la nicaragüense.
  • Multiplica por seis la haitiana.

Esto convierte a la República Dominicana en un líder regional, apuntalado por un modelo económico de servicios, con creciente diversificación en industria y manufactura, y una participación decreciente del sector agropecuario, en línea con la evolución de las economías modernas.

Un modelo de sostenibilidad pendiente

Aunque resaltó los logros, Gómez Valenzuela advirtió sobre la importancia de proteger el capital natural como garantía de sostenibilidad a largo plazo. Enfatizó que la expansión turística debe ir acompañada de políticas que resguarden los ecosistemas, minimicen el impacto ambiental y aseguren que las comunidades locales se beneficien del crecimiento.

BUENAS NOTICIAS JUAN BACALARI CONFIRMA EN FERIA ASONAHORES: “EL TURISMO YA ALCANZÓ EL 19 % DEL PIB”.

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PUNTA CANA.– Con mucho entusiasmo arrancó este miércoles la vigésima quinta edición de la feria turística Dominican Annual Tourism Exchange (DATE 2025), que se estará celebrando hasta el 16 de mayo en Punta Cana.

En el acto de apertura, el presidente de Asonahores, Juan Bancalari, recordó a todos que el turismo sigue siendo la columna vertebral de la economía dominicana. Según explicó, el sector ya representa un 19.3 % del PIB, sumando lo directo, lo indirecto y lo inducido. Eso se traduce en divisas que superan incluso las remesas, un dato que habla solo.

Bancalari adelantó que para este año se espera recibir más de 11 millones de turistas y que la meta es llegar a 15 millones en los próximos años. El crecimiento va de la mano con una ocupación hotelera que en 2024 rondó el 80 % a nivel nacional.

Por eso, dijo que la oferta debe seguir creciendo. Y vaya que crecerá: se proyecta la construcción de más de 9,000 habitaciones nuevas en tres años, gracias al empuje de la inversión extranjera directa –que superó los mil millones de dólares en 2024– y a la apertura de rutas aéreas que conectan al país con cada vez más rincones del mundo.

También puso el dedo en el reglón de la Ley 158-01 de Confotur, clave para que la República Dominicana mantenga la ventaja frente a otros destinos de la región. “La estabilidad en las reglas del juego es vital para que siga fluyendo la inversión”, apuntó.

Y no todo es sol y playa. Bancalari habló de diversificar con polos emergentes como Pedernales y Miches, y darle más calor a lugares como Juan Dolio, Samaná y Puerto Plata. Además, promover turismo deportivo, cultural, religioso y gastronómico.

“El país tiene la oportunidad de consolidarse como un destino líder, diverso, sostenible y competitivo”, remató.

EL BRUJO QUE NOS GOBIERNA

REFLEXIÓN EN LA ARENA.-

Si en el artículo anterior advertíamos sobre cómo el algoritmo había dejado de ser herramienta para convertirse en brujo, hoy analizamos lo que ocurre cuando ese brujo comienza a gobernar conductas, percepciones y decisiones colectivas sin ningún contrapeso real.

Ya sabemos que el problema no es solo que la gente crea ciegamente en lo que ve en una pantalla. El verdadero riesgo es que instituciones llamadas a equilibrar la sociedad (medios de comunicación, Estado y sistema educativo) han llegado tarde o, peor aún, han decidido no llegar.

El algoritmo no manda solo. No tiene voluntad, ni ética, ni proyecto de país. Funciona por diseño es decir premia lo que genera reacción inmediata, no lo que construye comprensión. Sin embargo, ha terminado ocupando un espacio que antes pertenecía al periodismo, a la política responsable y a la educación cívica.

Cuando un video falso tiene más autoridad que una fuente verificada, cuando una consigna viral pesa más que un dato, cuando la indignación es más rentable que la verdad, no estamos ante un fallo técnico. Estamos ante una cesión de soberanía intelectual.

Ortega y Gasset hablaba del hombre-masa como aquel que opina sin comprender y actúa sin medir consecuencias. La diferencia es que hoy ese hombre-masa no está solo ni desorganizado ahora está conectado, amplificado y segmentado por sistemas que conocen mejor sus emociones que él mismo.

El algoritmo no crea la superstición, la ordena, la distribuye y la monetiza. En ese proceso, el pensamiento crítico se vuelve lento, poco rentable y prescindible.

Aquí la actitud debe ser firme. Muchos medios tradicionales han renunciado a su rol pedagógico para competir en el mismo terreno emocional del algoritmo. Titulares diseñados para provocar, no para informar. Opinión disfrazada de noticia. Velocidad por encima de verificación.

Cuando el medio se comporta como influencer y no como institución, el brujo ya no tiene oposición. Se convierte en socio.

El Estado, por su parte, oscila entre dos errores: regular tarde y mal, o no regular por miedo a ser acusado de censura. Pero no se trata de controlar contenidos, sino de promover alfabetización digital, pensamiento crítico y responsabilidad pública.

Un ciudadano incapaz de distinguir información de manipulación es un riesgo para la democracia, incluso cuando vota libremente.

La historia muestra que las sociedades que abandonan la razón terminan pagando el precio en forma de caos, polarización y desconfianza generalizada. No hay algoritmo que sustituya la formación del criterio personal.

Si no se enseña a pensar, alguien enseñará a creer. Y el algoritmo, como buen brujo moderno, no busca verdad, busca devoción.

El desafío no es tecnológico es también cultural solemos creer que es digital… pero es humano.

O recuperamos el valor del pensamiento crítico, el periodismo responsable y la educación cívica, o seguiremos viviendo en una sociedad donde el algoritmo no solo predice comportamientos, sino que los gobierna. Y cuando el brujo gobierna, la razón siempre termina exiliada.

Fernando Placeres, M.Sc

Comunicador, director de medios y consultor en marketing digital

@fernandoplaceres

Plan de Ordenamiento Territorial plantea una red vial alternativa para reducir los tapones en Verón–Punta Cana

El Plan de Ordenamiento Territorial propone una red vial alternativa a la Barceló y al Boulevard Turístico del Este, nuevas conexiones entre barrios y sectores con una manera distinta de entender la movilidad. Después de años en que la ciudad creció más rápido que sus calles, aparece al menos la intención de poner algún orden.

Hay ciudades que crecen siguiendo sus calles y otras donde las calles tienen que salir corriendo detrás de la ciudad. Verón–Punta Cana pertenece, sin demasiada discusión, al segundo grupo.

El desarrollo turístico produjo hoteles, plazas comerciales, urbanizaciones, empleos y una expansión inmobiliaria difícil de encontrar en otro punto del país. También produjo vehículos. Muchos vehículos.

La infraestructura vial no tuvo la misma fortuna.

De ahí que el tapón haya dejado de ser una eventualidad para convertirse en una costumbre. A determinadas horas, desplazarse entre Verón, Bávaro, Friusa y las zonas hoteleras exige tiempo, paciencia y cierta resignación ante lo inevitable.

Pero todos sabemos que no era inevitable.

Durante mucho tiempo se permitió que una parte considerable del crecimiento descargara sobre los mismos corredores. El resultado está a la vista. A cada momento atendemos en la Cruz Roja local un accidente, un vehículo averiado o simplemente, la coincidencia de varios turnos laborales crea el caos en la Barceló, la vía central, la avenida España y las demás vías del Distrito.

El Plan de Ordenamiento Territorial de Verón–Punta Cana 2026 parece haber entendido el problema.

Entre sus propuestas figura una que merece mucha más atención de la que probablemente recibirá en medio de las discusiones sobre densidades, zonificaciones y usos del suelo. Se plantea consolidar una malla vial alternativa para descongestionar el Boulevard Turístico del Este.

Dicho de manera menos técnica, que no haya que pasar siempre por el mismo sitio.

Parece elemental. En urbanismo, sin embargo, algunas de las ideas más elementales resultan revolucionarias cuando durante décadas se hizo exactamente lo contrario.

La propuesta contempla construir nuevas vías y asfaltar caminos existentes que puedan incorporarse como conexiones. El objetivo es repartir el tránsito, mejorar la comunicación interna y ofrecer alternativas entre las zonas residenciales, productivas y turísticas.

Una ciudad no posee una verdadera red vial porque tenga muchas calles. La posee cuando esas calles se comunican de manera que permiten escoger rutas.

Ahí ha estado buena parte del problema.

Verón–Punta Cana tiene vías, pero demasiados desplazamientos terminan dependiendo de unos pocos ejes. Es como construir una casa enorme y dejarle una sola puerta. Mientras llegan pocas personas funciona perfectamente. Cuando llegan miles, descubrimos el defecto del diseño.

El Plan intenta corregirlo. Y no solamente mediante asfalto…

Propone además elaborar un Plan Maestro de Movilidad Urbana Sostenible que organice el transporte colectivo, mejore la conectividad y reduzca los tiempos de desplazamiento. Introduce ciclovías, redes peatonales y una jerarquización de las vías según la función que corresponde a cada una.

Esto último tiene más importancia de la que su lenguaje técnico nos deja entrever.

Una carretera concebida para mover grandes cantidades de vehículos no debería funcionar al mismo tiempo como calle de barrio, estacionamiento improvisado, entrada de comercios y punto permanente de incorporación de vehículos.

Cuando todo ocurre en la misma vía, finalmente se arma el tapón que nos reportan cada mañana a la radio y los demás medios que transmiten en vivo.

Por eso el Plan diferencia autopistas y vías expresas, arteriales, colectoras, calles locales, ciclovías y vías peatonales. Las primeras están concebidas fundamentalmente para el tránsito de paso y las arteriales servirían para enlazarlas con las colectoras y conectar las distintas áreas urbanas.

Incluso aparece un principio especialmente sensato para una zona como esta. Separar el tránsito directo del tránsito local.

Las vías de mayor capacidad no deberían tener accesos indiscriminados desde cada solar. Las incorporaciones tendrían que producirse mediante entradas diseñadas para ello y, cuando corresponda, con carriles de aceleración y desaceleración.

No parece una gran revelación hasta que uno conduce por una vía rápida donde cada poco metro alguien entra, sale, se detiene o intenta cruzar.

La movilidad también se pierde en esos pequeños desórdenes.

Hay otra disposición del Plan cuyos efectos quizás no se apreciarían mañana, pero podrían sentirse durante décadas.

Las nuevas urbanizaciones tendrán que integrarse al sistema vial existente y a la planificación general del distrito.

Esto supone abandonar gradualmente un modelo que ha producido proyectos inmobiliarios como pequeñas islas. Se construye dentro, se embellece dentro, se organizan las calles dentro y luego se coloca una salida hacia una avenida que ya estaba congestionada.

Si los nuevos desarrollos deben conectarse con la malla urbana, cada proyecto puede convertirse también en una oportunidad para abrir conexiones entre sectores. La suma de esas conexiones termina formando una ciudad. La suma de urbanizaciones aisladas forma otra cosa.

El Plan introduce además una idea que probablemente genere menos titulares que una avenida nueva, pero toca la raíz del problema porque acerca la gente a las cosas.

La propuesta procura que viviendas, comercios, servicios, espacios recreativos y empleos puedan coexistir a distancias razonables. Habla de radios aproximados de entre uno y 2.5 kilómetros en los que los ciudadanos encuentren buena parte de aquello que necesitan cotidianamente.

No se trata de una obsesión urbanística con las distancias. Cada servicio que puede alcanzarse caminando representa potencialmente un vehículo menos haciendo un recorrido.

Durante años construimos ciudades bajo la premisa de que primero estaba el automóvil y después la persona. La consecuencia es conocida. Para comprar pan hay que encender un motor.

Verón–Punta Cana tiene una dificultad adicional. Miles de trabajadores recorren diariamente distancias considerables entre sus viviendas y los polos hoteleros, comerciales y turísticos. La expansión territorial dispersa aumenta esos recorridos y termina llevando más vehículos hacia los mismos corredores.

Compactar determinados núcleos urbanos y mezclar razonablemente sus usos podría reducir parte de esa presión.También por eso aparecen las aceras.

Puede parecer extraño mencionar una acera cuando se habla de los tapones del Boulevard Turístico, pero ambas cosas pertenecen al mismo problema. Si caminar resulta peligroso, incómodo o sencillamente imposible, hasta el desplazamiento más pequeño termina haciéndose en algún vehículo.

El Plan propone redes peatonales continúas conectadas con áreas verdes, espacios comunitarios, lugares de trabajo y, especialmente, con el transporte colectivo.

La bicicleta recibe un tratamiento parecido. Las ciclovías pasan a formar parte formalmente del sistema vial. No como elemento decorativo para fotografías de una ciudad moderna, sino como alternativa de movilidad para determinadas distancias.

En un territorio mayormente llano y con una población laboral considerable, la idea no carece de sentido. Naturalmente, pintar una raya sobre el pavimento y llamarla ciclovía tampoco resolverá nada. Sin continuidad y seguridad, la bicicleta seguirá siendo una aventura reservada para valientes.

Todas estas medidas conducen, finalmente, a una discusión mayor que la de los tapones…¿Qué ciudad queremos construir?

Durante años Verón–Punta Cana tuvo la extraordinaria capacidad económica de crecer sin esperar a que terminara de organizarse. Esa velocidad explica parte de su éxito y también algunas de sus deformaciones.

La planificación llegó después.

Ahora el Plan de Ordenamiento Territorial propone que la capacidad de las vías, la demanda vehicular y las actividades que se desarrollan alrededor sean consideradas al organizar el crecimiento urbano.

Parece sentido común.

Pero el sentido común aplicado tarde también cuesta dinero.

Una urbanización mal conectada añade vehículos. Un comercio con accesos deficientes interrumpe una vía. Un proyecto construido sin considerar cómo entrarán y saldrán sus usuarios traslada su problema privado al espacio público. Multiplicado por cientos de proyectos, el resultado tiene un nombre muy conocido en Verón–Punta Cana…Tapón ¡

Por eso la discusión sobre el Plan de Ordenamiento Territorial no debería quedar atrapada exclusivamente en cuáles terrenos serán urbanizables, cuánto podrá construirse en una parcela o qué actividad se permitirá en determinada zona. Todo eso importa, especialmente para propietarios e inversionistas.

Pero también importa saber cómo nos moveremos dentro de la ciudad que estamos construyendo.

La propuesta está ahí. Una malla vial alternativa al Boulevard Turístico, conexiones entre urbanizaciones, vías con funciones claramente diferenciadas, transporte colectivo, aceras, ciclovías y núcleos urbanos donde no resulte imprescindible utilizar un vehículo para cualquier diligencia.

No todo podrá hacerse al mismo tiempo. Tampoco todo lo escrito terminará necesariamente construido. Los planes dominicanos tienen, después de todo, una larga historia de magníficas intenciones que envejecen mejor en los archivos que en las calles.

Ahí comienza la verdadera prueba.

En Verón–Punta Cana ya demostramos que sabemos crecer. Hoteles, viviendas, comercios, inversiones y población lo demuestran por cada rincón del Distrito.

Ahora tendremos que demostrar algo más difícil…Que sabemos convertirnos en ciudad.

Villegas explica en exclusiva su proyecto Verón municipio

Francisco Villegas junto al documento de su propuesta para Verón municipio

Por Fernando Placeres.                     El diputado Francisco Villegas explicó su proyecto Verón municipio durante una entrevista exclusiva en La Revuelta de la Mañana. La propuesta contempla los distritos municipales de Punta Cana y La Ceiba del Salado.

FP Noticias presenta este fragmento de la conversación con subtítulos, para que los lectores escuchen directamente los argumentos del legislador sobre la reorganización territorial.

En el fragmento, Villegas aborda los antecedentes de la iniciativa y defiende los beneficios que, a su juicio, tendría la descentralización para las comunidades.

Villegas señaló que Punta Cana también comprende comunidades como Los Manantiales, Villa Playwood, Kosovo y Domingo Maíz. Según explicó, esos sectores y otros aledaños formarían parte del distrito municipal propuesto.

El diputado sostuvo que la nueva estructura permitiría atender de manera más directa los servicios de cada comunidad. Presentó la descentralización como uno de los principales beneficios de su iniciativa.

Asimismo, relató que los reclamos de La Ceiba del Salado influyeron en el planteamiento de la propuesta. Los límites definitivos y las responsabilidades de cada demarcación dependerán del texto que finalmente se apruebe.

Se trata de una propuesta legislativa. La entrevista no constituye un anuncio de que Verón ya haya sido elevado a municipio ni de que los nuevos distritos estén creados.

También puede interesarte: Verón municipio, las ventajas del proyecto y sus dos distritos.

FP Noticias, tus ojos en todas partes.

Fuente: entrevista de Fernando Placeres a Francisco Villegas en La Revuelta de la Mañana. Video exclusivo facilitado por el autor y reproducido en esta publicación. Foto de archivo sobre la presentación del proyecto: Mdigital RD.

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