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Monday, October 19, 2026

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Denuncian que conductor se marchó tras choque en la avenida Barceló

Vista de una vía urbana de Bávaro utilizada como imagen de referencia sobre seguridad vial

Un video difundido este martes 6 de octubre muestra un incidente vial entre un Hyundai Sonata gris y una yipeta en la avenida Barceló, en el entorno de Bávaro–Punta Cana.

La persona que hizo pública la denuncia afirma que ambos vehículos circulaban en la misma dirección cuando el conductor del Sonata intentó rebasar y, al regresar al carril, se produjo el contacto con la yipeta.

De acuerdo con esa versión, el conductor afectado tocó bocina e intentó que el otro vehículo se detuviera para intercambiar información y responder por los daños. Sostiene que el Sonata continuó la marcha y se alejó en las proximidades de la entrada del residencial Bávaro Punta Cana.

El material audiovisual permite observar la interacción entre los dos vehículos, pero por sí solo no establece quién tuvo la responsabilidad legal del choque ni demuestra la intención atribuida al conductor. Tampoco permite confirmar su identidad.

Hasta el momento de esta publicación no se había localizado un informe público de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre sobre el caso. La información disponible no reporta personas lesionadas y se refiere únicamente a daños materiales.

La denuncia pone de relieve la importancia de detenerse después de un incidente, documentar los daños y acudir a las autoridades de tránsito y a las aseguradoras para que los hechos sean establecidos por las vías correspondientes.

El episodio se suma a las preocupaciones por la seguridad vial y los accidentes en Punta Cana, una zona donde el aumento del tránsito exige prudencia y respeto entre conductores.

FP Noticias, tus ojos en todas partes.

Fuentes: Bávaro Digital; video original en Instagram. Imagen principal de referencia: Miguel Discart (Photos Vrac), Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 2.0; no corresponde al incidente denunciado y no fue modificada.

Lluvias vuelven a anegar tramo de la avenida Estados Unidos

Ilustración generada con IA de una avenida tropical con acumulación de agua por lluvias; imagen alusiva, no fotografía del hecho.

Las lluvias registradas el lunes 5 de octubre volvieron a provocar una acumulación considerable de agua en un tramo de la avenida Estados Unidos, en el sector Friusa de Bávaro.

El punto afectado se encuentra entre Iberia y Sampol, frente a las oficinas de La Monumental. Imágenes difundidas desde el lugar muestran que el agua ocupó parte de la vía y obligó a motociclistas y conductores a reducir la velocidad para atravesar el área.

Los reportes consultados no informan de personas lesionadas ni de colisiones relacionadas con este episodio. Sin embargo, la acumulación representa una dificultad para la circulación en una avenida utilizada diariamente por residentes, trabajadores y clientes de los comercios de la zona.

No se trata de la primera denuncia sobre ese punto. El 2 de septiembre se documentó una situación similar tras varios días de lluvias, cuando residentes y conductores señalaron que el agua también dificultaba el paso peatonal y cubría parte de los neumáticos de algunos vehículos.

En aquel reporte, moradores afirmaron que el problema se repite desde hace varios años cada vez que llueve. Esa versión corresponde a testimonios de usuarios de la vía y no a una evaluación técnica oficial sobre el sistema de drenaje.

Hasta la publicación de esta nota no se encontró un anuncio de las autoridades sobre una inspección o trabajos correctivos en el tramo afectado. Tampoco se ha establecido públicamente la causa específica de la acumulación.

Mientras persista el agua, los conductores deben transitar con precaución, mantener distancia y evitar maniobras bruscas. Los motociclistas y peatones enfrentan una vulnerabilidad mayor por la reducción del espacio disponible para circular.

El nuevo episodio se suma a las preocupaciones sobre la seguridad vial y el estado de las vías en Verón–Punta Cana, donde el crecimiento del tránsito exige respuestas preventivas y mantenimiento oportuno.

FP Noticias, tus ojos en todas partes.

Fuentes: Bávaro Digital, Bávaro News.

Intrant fiscaliza 19 vehículos en Friusa y Punta Cana

BÁVARO–PUNTA CANA, 6 de octubre de 2026. Un operativo del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), junto a la Digesett y la Comipol, incluyó la fiscalización de 19 vehículos en Friusa, la zona turística de Bávaro y el entorno del aeropuerto de Punta Cana.

Las inspecciones se desarrollaron durante varios días; las notas consultadas no precisan las fechas de cada intervención.

Retenciones en Friusa y el aeropuerto

Entre las unidades retenidas figuran dos autobuses y tres microbuses de transporte de pasajeros en Friusa. También se reportaron retenciones de nueve vehículos entre buggies y four wheels, además de cuatro autobuses turísticos que carecían de autorización para prestar el servicio en el aeropuerto.

De acuerdo con la información del Intrant dos dominicanos y tres ciudadanos haitianos en situación migratoria irregular conducían las cinco unidades de pasajeros. La condición migratoria señalada corresponde a esa versión institucional.

Los vehículos retenidos fueron trasladados al Centro de Retención La Conejita, en Friusa, para los procedimientos correspondientes.

Fiscalización y balance disponible

Intrant destacó la necesidad del control de permisos y el cumplimiento de la normativa de transporte e informó que la institución anunció la continuidad de las inspecciones en otras zonas del país.

Los desgloses publicados suman 18 unidades, aunque el balance general señala 19 vehículos fiscalizados. Por eso, esta nota distingue el total inspeccionado de las retenciones detalladas y no asigna características a la unidad restante.

Fotografías, cobertura audiovisual y fuentes

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Plan de Ordenamiento Territorial plantea una red vial alternativa para reducir los tapones en Verón–Punta Cana

El Plan de Ordenamiento Territorial propone una red vial alternativa a la Barceló y al Boulevard Turístico del Este, nuevas conexiones entre barrios y sectores con una manera distinta de entender la movilidad. Después de años en que la ciudad creció más rápido que sus calles, aparece al menos la intención de poner algún orden.

Hay ciudades que crecen siguiendo sus calles y otras donde las calles tienen que salir corriendo detrás de la ciudad. Verón–Punta Cana pertenece, sin demasiada discusión, al segundo grupo.

El desarrollo turístico produjo hoteles, plazas comerciales, urbanizaciones, empleos y una expansión inmobiliaria difícil de encontrar en otro punto del país. También produjo vehículos. Muchos vehículos.

La infraestructura vial no tuvo la misma fortuna.

De ahí que el tapón haya dejado de ser una eventualidad para convertirse en una costumbre. A determinadas horas, desplazarse entre Verón, Bávaro, Friusa y las zonas hoteleras exige tiempo, paciencia y cierta resignación ante lo inevitable.

Pero todos sabemos que no era inevitable.

Durante mucho tiempo se permitió que una parte considerable del crecimiento descargara sobre los mismos corredores. El resultado está a la vista. A cada momento atendemos en la Cruz Roja local un accidente, un vehículo averiado o simplemente, la coincidencia de varios turnos laborales crea el caos en la Barceló, la vía central, la avenida España y las demás vías del Distrito.

El Plan de Ordenamiento Territorial de Verón–Punta Cana 2026 parece haber entendido el problema.

Entre sus propuestas figura una que merece mucha más atención de la que probablemente recibirá en medio de las discusiones sobre densidades, zonificaciones y usos del suelo. Se plantea consolidar una malla vial alternativa para descongestionar el Boulevard Turístico del Este.

Dicho de manera menos técnica, que no haya que pasar siempre por el mismo sitio.

Parece elemental. En urbanismo, sin embargo, algunas de las ideas más elementales resultan revolucionarias cuando durante décadas se hizo exactamente lo contrario.

La propuesta contempla construir nuevas vías y asfaltar caminos existentes que puedan incorporarse como conexiones. El objetivo es repartir el tránsito, mejorar la comunicación interna y ofrecer alternativas entre las zonas residenciales, productivas y turísticas.

Una ciudad no posee una verdadera red vial porque tenga muchas calles. La posee cuando esas calles se comunican de manera que permiten escoger rutas.

Ahí ha estado buena parte del problema.

Verón–Punta Cana tiene vías, pero demasiados desplazamientos terminan dependiendo de unos pocos ejes. Es como construir una casa enorme y dejarle una sola puerta. Mientras llegan pocas personas funciona perfectamente. Cuando llegan miles, descubrimos el defecto del diseño.

El Plan intenta corregirlo. Y no solamente mediante asfalto…

Propone además elaborar un Plan Maestro de Movilidad Urbana Sostenible que organice el transporte colectivo, mejore la conectividad y reduzca los tiempos de desplazamiento. Introduce ciclovías, redes peatonales y una jerarquización de las vías según la función que corresponde a cada una.

Esto último tiene más importancia de la que su lenguaje técnico nos deja entrever.

Una carretera concebida para mover grandes cantidades de vehículos no debería funcionar al mismo tiempo como calle de barrio, estacionamiento improvisado, entrada de comercios y punto permanente de incorporación de vehículos.

Cuando todo ocurre en la misma vía, finalmente se arma el tapón que nos reportan cada mañana a la radio y los demás medios que transmiten en vivo.

Por eso el Plan diferencia autopistas y vías expresas, arteriales, colectoras, calles locales, ciclovías y vías peatonales. Las primeras están concebidas fundamentalmente para el tránsito de paso y las arteriales servirían para enlazarlas con las colectoras y conectar las distintas áreas urbanas.

Incluso aparece un principio especialmente sensato para una zona como esta. Separar el tránsito directo del tránsito local.

Las vías de mayor capacidad no deberían tener accesos indiscriminados desde cada solar. Las incorporaciones tendrían que producirse mediante entradas diseñadas para ello y, cuando corresponda, con carriles de aceleración y desaceleración.

No parece una gran revelación hasta que uno conduce por una vía rápida donde cada poco metro alguien entra, sale, se detiene o intenta cruzar.

La movilidad también se pierde en esos pequeños desórdenes.

Hay otra disposición del Plan cuyos efectos quizás no se apreciarían mañana, pero podrían sentirse durante décadas.

Las nuevas urbanizaciones tendrán que integrarse al sistema vial existente y a la planificación general del distrito.

Esto supone abandonar gradualmente un modelo que ha producido proyectos inmobiliarios como pequeñas islas. Se construye dentro, se embellece dentro, se organizan las calles dentro y luego se coloca una salida hacia una avenida que ya estaba congestionada.

Si los nuevos desarrollos deben conectarse con la malla urbana, cada proyecto puede convertirse también en una oportunidad para abrir conexiones entre sectores. La suma de esas conexiones termina formando una ciudad. La suma de urbanizaciones aisladas forma otra cosa.

El Plan introduce además una idea que probablemente genere menos titulares que una avenida nueva, pero toca la raíz del problema porque acerca la gente a las cosas.

La propuesta procura que viviendas, comercios, servicios, espacios recreativos y empleos puedan coexistir a distancias razonables. Habla de radios aproximados de entre uno y 2.5 kilómetros en los que los ciudadanos encuentren buena parte de aquello que necesitan cotidianamente.

No se trata de una obsesión urbanística con las distancias. Cada servicio que puede alcanzarse caminando representa potencialmente un vehículo menos haciendo un recorrido.

Durante años construimos ciudades bajo la premisa de que primero estaba el automóvil y después la persona. La consecuencia es conocida. Para comprar pan hay que encender un motor.

Verón–Punta Cana tiene una dificultad adicional. Miles de trabajadores recorren diariamente distancias considerables entre sus viviendas y los polos hoteleros, comerciales y turísticos. La expansión territorial dispersa aumenta esos recorridos y termina llevando más vehículos hacia los mismos corredores.

Compactar determinados núcleos urbanos y mezclar razonablemente sus usos podría reducir parte de esa presión.También por eso aparecen las aceras.

Puede parecer extraño mencionar una acera cuando se habla de los tapones del Boulevard Turístico, pero ambas cosas pertenecen al mismo problema. Si caminar resulta peligroso, incómodo o sencillamente imposible, hasta el desplazamiento más pequeño termina haciéndose en algún vehículo.

El Plan propone redes peatonales continúas conectadas con áreas verdes, espacios comunitarios, lugares de trabajo y, especialmente, con el transporte colectivo.

La bicicleta recibe un tratamiento parecido. Las ciclovías pasan a formar parte formalmente del sistema vial. No como elemento decorativo para fotografías de una ciudad moderna, sino como alternativa de movilidad para determinadas distancias.

En un territorio mayormente llano y con una población laboral considerable, la idea no carece de sentido. Naturalmente, pintar una raya sobre el pavimento y llamarla ciclovía tampoco resolverá nada. Sin continuidad y seguridad, la bicicleta seguirá siendo una aventura reservada para valientes.

Todas estas medidas conducen, finalmente, a una discusión mayor que la de los tapones…¿Qué ciudad queremos construir?

Durante años Verón–Punta Cana tuvo la extraordinaria capacidad económica de crecer sin esperar a que terminara de organizarse. Esa velocidad explica parte de su éxito y también algunas de sus deformaciones.

La planificación llegó después.

Ahora el Plan de Ordenamiento Territorial propone que la capacidad de las vías, la demanda vehicular y las actividades que se desarrollan alrededor sean consideradas al organizar el crecimiento urbano.

Parece sentido común.

Pero el sentido común aplicado tarde también cuesta dinero.

Una urbanización mal conectada añade vehículos. Un comercio con accesos deficientes interrumpe una vía. Un proyecto construido sin considerar cómo entrarán y saldrán sus usuarios traslada su problema privado al espacio público. Multiplicado por cientos de proyectos, el resultado tiene un nombre muy conocido en Verón–Punta Cana…Tapón ¡

Por eso la discusión sobre el Plan de Ordenamiento Territorial no debería quedar atrapada exclusivamente en cuáles terrenos serán urbanizables, cuánto podrá construirse en una parcela o qué actividad se permitirá en determinada zona. Todo eso importa, especialmente para propietarios e inversionistas.

Pero también importa saber cómo nos moveremos dentro de la ciudad que estamos construyendo.

La propuesta está ahí. Una malla vial alternativa al Boulevard Turístico, conexiones entre urbanizaciones, vías con funciones claramente diferenciadas, transporte colectivo, aceras, ciclovías y núcleos urbanos donde no resulte imprescindible utilizar un vehículo para cualquier diligencia.

No todo podrá hacerse al mismo tiempo. Tampoco todo lo escrito terminará necesariamente construido. Los planes dominicanos tienen, después de todo, una larga historia de magníficas intenciones que envejecen mejor en los archivos que en las calles.

Ahí comienza la verdadera prueba.

En Verón–Punta Cana ya demostramos que sabemos crecer. Hoteles, viviendas, comercios, inversiones y población lo demuestran por cada rincón del Distrito.

Ahora tendremos que demostrar algo más difícil…Que sabemos convertirnos en ciudad.

ASODINTRATUR reclama acceso a Rius para sus 39 empresas de transporte turístico

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Punta Cana. – Directivos de la Asociación Dominicana de Transporte Turístico (ASODINTRATUR) reclamaron este martes en La Revuelta de la Mañana que se les permita a sus 39 empresas de transporte turístico entrar a los hoteles de la cadena Riu para recoger a los turistas que contratan sus servicios.

En una entrevista con Fernando Placeres los representantes explicaron que, pese a cumplir con todos los requisitos legales, el hotel alega que por “mejor control interno” solo permite la entrada de compañías afiliadas a la Asociación Dominicana de Transporte Turístico (ADOTRATUR).

ASODINTRATUR calificó la medida como discriminatoria y señaló que afecta tanto a los empresarios como a los turistas que eligen libremente sus medios de transporte. La entidad anunció que, de no resolverse la situación, realizarán manifestaciones pacíficas en las próximas semanas frente a las instalaciones de los hoteles, hasta que se respete el derecho de sus miembros a operar en igualdad de condiciones.

RIU HOTELS ALEGA SOLO PERMITIRÁ BUSES AUTORIZADO POR ADOTRATUR. CHÓFERES PROTESTAN.

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RIU HOTELS SOLO PERMITIRÁ TRANSPORTE AUTORIZADO POR ADOTRATUR

Punta Cana, R.D. – La cadena RIU Hotels & Resorts anunció que, a partir de ahora, solo permitirá el acceso a sus instalaciones en República Dominicana a las empresas de transporte turístico registradas en la Asociación Dominicana de Transporte Turístico (Adotratur).

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La medida, que ha provocado protestas de choferes en las inmediaciones del hotel, buscaría reforzar la seguridad de los huéspedes y garantizar mayor confianza. Adotratur suministra un listado actualizado de operadores autorizados, facilitando un control más transparente y organizado.

RIU advirtió que no se permitirá el ingreso de transportistas no registrados, para evitar incidentes que pongan en riesgo a los visitantes o interfieran con la operación de los hoteles.

“Reiteramos nuestro compromiso de trabajar junto a las autoridades y asociaciones del sector para asegurar un servicio seguro, transparente y de calidad”, señaló la cadena en un comunicado.

Actualmente, RIU Hotels & Resorts opera cinco establecimientos en República Dominicana, todos con alta demanda de turistas nacionales e internacionales. Con esta decisión, la empresa fortalece su estrategia de seguridad y orden en el sector turístico.

PUNTA CANA UN DESTINO TURÍSTICO CONFIABLE

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SEGURIDAD EN PUNTA CANA: UN DESTINO TURÍSTICO CONFIABLE Y TRANQUILO

Punta Cana se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más visitados del Caribe, no solo por sus playas paradisíacas, hoteles de lujo y clima tropical, sino también por la confianza y tranquilidad que ofrece en materia de seguridad. A diferencia de otros polos turísticos, aquí la protección de residentes y visitantes se ha convertido en prioridad, con un trabajo coordinado entre autoridades, sector hotelero y comunidad local.

Uno de los aspectos más destacados es la presencia activa de la Policía Turística (Politur) y de cuerpos especializados en la protección de zonas hoteleras. Esta fuerza se despliega en los principales accesos, playas y centros de entretenimiento, ofreciendo acompañamiento y asistencia a turistas las 24 horas. El simple hecho de que un visitante pueda caminar por la playa o desplazarse entre hoteles con sensación de tranquilidad se ha convertido en un factor diferenciador para el destino.

La inversión privada también juega un papel clave. Hoteles, resorts y complejos residenciales de Punta Cana cuentan con sistemas modernos de videovigilancia, controles de acceso y personal de seguridad entrenado. Estos mecanismos no solo previenen incidentes, sino que transmiten confianza al turista internacional, que sabe que está en un lugar seguro. La sinergia entre sector público y privado ha creado un entorno altamente controlado, donde la prevención tiene más peso que la reacción.

La comunidad local de Verón–Punta Cana también ha mostrado un compromiso con la seguridad, a través de programas de integración social, actividades culturales y participación ciudadana. Estas iniciativas reducen factores de riesgo y fortalecen el sentido de pertenencia, convirtiéndose en un complemento esencial de la seguridad formal.

Comparado con otros destinos turísticos de la región, Punta Cana mantiene índices de criminalidad bajos en las zonas turísticas y de servicios. Esto es un argumento poderoso tanto para inversionistas como para agencias de viaje internacionales, que promueven el destino con la etiqueta de “seguro y confiable”. Además, la conectividad aérea directa con Estados Unidos, Europa y Latinoamérica refuerza el atractivo del lugar, ya que el turista moderno busca no solo experiencias únicas, sino también tranquilidad para su familia.

La seguridad en Punta Cana se ha convertido en un intangible de valor. Más allá de la arena blanca y las aguas turquesa, este destino ofrece la confianza de saber que la diversión y el descanso transcurren en un ambiente protegido. En tiempos donde la percepción de riesgo afecta las decisiones de viaje, Punta Cana se posiciona como un modelo de turismo responsable y seguro, capaz de seguir atrayendo millones de visitantes cada año.

LA EXCELENCIA DE LAS PLAYAS EN PUNTA CANA

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Punta Cana, en el extremo oriental de la República Dominicana, se ha consolidado como uno de los destinos de playa más prestigiosos del planeta. Su reputación no es fruto del azar, sino de una combinación de belleza natural, estándares de calidad certificados y un clima que permite disfrutar del mar durante todo el año.

Este enclave caribeño ha sido repetidamente incluido en rankings internacionales como los de National Geographic y Tripadvisor, que ubican a la playa de Bávaro entre las diez mejores del mundo. Se trata de un reconocimiento que coloca a la región en un lugar privilegiado dentro del turismo internacional.

Uno de los aspectos más notables que respalda esta reputación es la presencia de playas con la certificación Bandera Azul. Este reconocimiento internacional avala que cumplen con estrictos estándares de limpieza, seguridad, gestión ambiental y servicios para el visitante.

En Punta Cana gozan de este distintivo playas como Bávaro, Arena Gorda, Macao, El Cortecito, Cabeza de Toro y Caletón, en Cap Cana. Cada una mantiene un compromiso constante con la preservación del entorno, algo que incrementa su atractivo no solo para los turistas, sino también para los operadores hoteleros y las autoridades medioambientales.

La playa de Bávaro, emblema de la zona, se distingue por su inacabable franja de arena blanca, sus aguas tranquilas y cristalinas, y una oferta variada de actividades acuáticas que van desde el snorkel hasta el parasailing.

Arena Gorda, con su suave pendiente hacia el mar, resulta perfecta para nadar y pasear sin aglomeraciones. Por su parte, Macao conserva un carácter más salvaje y auténtico, siendo un punto de encuentro para surfistas y aventureros.

El Cortecito combina el encanto de un pequeño pueblo pesquero con aguas de color turquesa ideales para deportes como kayak o paddleboarding. Cabeza de Toro ofrece un entorno familiar con aguas poco profundas y transparentes, y Caletón, en Cap Cana, seduce por su privacidad y altos estándares de servicio.

Más allá de la belleza evidente, la arena blanca es un elemento diferenciador que otorga ventajas frente a otras playas del mundo. Su composición, rica en fragmentos de coral y conchas, le confiere un tono claro que refleja la luz solar, intensificando el contraste con el mar turquesa.

Esta característica no solo realza la experiencia visual, sino que también influye en la temperatura: a diferencia de arenas oscuras, la blanca permanece fresca incluso bajo el sol intenso, lo que permite caminar descalzo con comodidad.

Además, su suavidad bajo los pies aporta una sensación de bienestar que se convierte en parte integral del recuerdo de quienes la visitan.

La combinación de belleza escénica, certificaciones internacionales, condiciones ideales para el baño y la práctica de actividades acuáticas, y un entorno seguro y bien gestionado, hacen que las playas de Punta Cana se mantengan como referentes no solo del Caribe, sino de América y el mundo.

La región ha sabido conservar su atractivo natural mientras desarrolla una infraestructura turística de primer nivel, lo que le permite competir en la élite global de destinos de sol y playa.

En definitiva, Punta Cana no solo ofrece playas para contemplar, sino auténticos santuarios naturales donde la calidad ambiental y la experiencia del visitante se entrelazan, convirtiendo cada visita en una invitación a regresar.

PUNTA CANA MÁS ALLÁ DEL RESORT ES TAMBIÉN LUJO, CULTURA Y SOSTENIBILIDAD EN EL CARIBE DOMINICANO

Por Fernando Placeres, M.Sc
Comunicador y consultor en marketing digital.-

Punta Cana, como salida de un realismo mágico al estilo caribeño, se reinventa entre aromas de mar, palmeras y promesas nuevas.

Ya no es solo el rincón de sol donde el turista duerme bajo palapas doradas.

Es ahora un enclave donde el lujo se funde con la tierra, donde la experiencia supera la postal y donde el viajero moderno encuentra más que arena: descubre un alma.

Como quien narra un viejo cuento de viajeros, Punta Cana ha cruzado los tiempos. Del all-inclusive clásico al turismo inteligente, el 2025 la muestra en sus mejores galas. En medio de una economía volátil, emerge como un destino con el equilibrio exacto entre calidad y precio. No es casualidad que haya entrado al Top 20 mundial de destinos con mejor relación calidad-precio, según rankings de viajeros globales.

EL NUEVO LUJO: ACCESIBLE Y CONSCIENTE

Bajaron los precios, pero subió la conciencia. Aquí, el lujo ya no se mide en mármol o mariscos, sino en experiencias íntimas: clases de yoga al amanecer, baños de sonido en la tarde, cenas orgánicas bajo estrellas tibias. Punta Cana se despoja del exceso y abraza lo esencial: la experiencia.

INNOVACIÓN HOTELERA DE ALTO PERFIL

Como personajes que irrumpen en la trama de una novela, los hoteles ZEL Punta Cana y Eden Roc Cap Cana llegan para sacudir la narrativa. El primero, nacido del espíritu mediterráneo de Meliá y Rafa Nadal, propone salud, diseño y disfrute sensorial.


El segundo, un capricho caribeño de Relais & Châteaux, es donde el golf, la gastronomía de autor y el silencio se convierten en religión.

PUNTA CANA Y EL TURISMO SOSTENIBLE

La selva tiene voz. El mar tiene memoria. Y Punta Cana, como buen anfitrión, los escucha. Las iniciativas de la TUI Foundation, los paneles solares que brotan como flores en techos de villas, y las aguas protegidas de la Reserva Ojos Indígenas nos recuerdan que el turismo no tiene futuro sin la tierra que lo sostiene.

SEGURIDAD PARA EL TURISTA MODERNO

No hay cuento que valga si el protagonista no se siente seguro. Aquí, la tranquilidad es parte del paquete. La policía turística patrulla como guardianes silenciosos del descanso. Los resorts, como castillos modernos, ofrecen protección sin muros visibles, solo atenciones discretas y protocolos listos.

EXPERIENCIAS AUTÉNTICAS FUERA DEL RESORT

Macao no es solo una playa. Es un poema de espuma y sal. La Isla Saona, una leyenda flotante. Y la Reserva Ecológica, un susurro verde que invita a caminar sin prisa. Punta Cana ofrece senderos culturales, rutas hacia Higüey, artesanía, fe y cocina que cuenta historias sin palabras.

PLANIFICACIÓN INTELIGENTE DEL VIAJE

Como toda buena aventura, el viaje a Punta Cana merece ser preparado como se prepara una buena novela: con atención. La mejor temporada: de diciembre a abril. Los vuelos: múltiples y convenientes. Las apps: aliadas que caben en el bolsillo. El seguro de viaje: el narrador invisible que cuida cada paso.

Hoy día Punta Cana ya no quiere vender solo playas. Quiere contar historias. Ser recordada no solo por lo que se ve, sino por lo que se siente. En este nuevo Caribe, el viajero es lector, protagonista y cronista. Y el escenario, más real que mágico, es tan perfecto que parece ficción.


Fernando Placeres, M.Sc
Comunicador, director de medios y consultor en marketing digital.
📲 @fernandoplaceres

UNA NOCHE EN EL TEATRO DE LAS PALABRAS O LA IMPRONTA DEL OTRO GERALDO.

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Por Fernando Placeres.- M.Sc. in Marketing & Digital Strategy.- Crónica ficcionada basada en hechos reales.

No estoy del todo seguro si esta historia comenzó cuando salí del Village…o es solo el producto de mi imaginación generado mientras miraba desde el pequeño gacebo cómo las cayenas rojas resistían al viento de mayo. A veces, la memoria y la imaginación se entreveran como raíces bajo tierra, y uno no distingue si fue el cuerpo o el deseo el que tomó el volante… o la pluma.

Lo cierto es que mientras escribo estas líneas todavía me parece irreal todo lo que vi en el viaje al hotel Lopesan y confieso que no estoy muy seguro si las maravillas que brotaron en la gala de Premio Cultura VIP han sido solo un sueño tejido entre jóvenes de uniforme y versos inéditos.

La calle estaba despejada. El sol bajaba con parsimonia por entre las ramas que apenas se movían. Algunos obreros, con cascos blancos y camisetas sudadas, trabajaban en el nuevo paso que construye el Grupo Punta Cana en el cruce de los Manantiales, como si el progreso no pidiera permiso ni conociera fines de semana.

Mientras avanzaba rumbo al Lopesan, pensaba en Gerardo WT. Casi dos décadas han pasado desde que lo conocí, y aún lo evoco con su boina de poeta, en aquellas tertulias donde se hablaba de versos, del país, y de cómo sobrevivir en esta “sociedad light”. Desde entonces supe que en él convivían dos latidos: el del poeta incurable, que reclamaba madrugadas de divagación y vino tinto; y el del arquitecto de ideas, del que —si lograba imponerse sobre aquel otro Gerardo— se podía esperar que levantara catedrales culturales en el pleno desierto de lo cotidiano.

Esta gala, Premio Cultura VIP, es suya, de su abnegada esposa y su equipo trabajo. Y no solo en el sentido institucional. Le pertenece como le pertenece a un padre la primera palabra balbuceada por su hijo. Él la soñó cuando aún parecía imposible hablar de literatura en tierra de cocteles y selvas de concreto. Lo hizo sin alarde, sin sombreros grandes ( de esto último no estoy tan seguro), con esa mezcla de terquedad dulce y visión romántica que solo tienen los que escriben con más fe que tiempo.

Al llegar al teatro, me enteré con agrado de que la empresa privada de electricidad de Punta Cana, era uno de los principales patrocinadores del premio. Y no con placas de reconocimiento o menciones simbólicas, sino con varios miles de dólares y computadores para los escolares ganadores. Por ejemplo, el joven escolar que ganara en la categoría de novela recibiría una dotación que superaría lo que muchos escritores adultos sueñan cobrar por su primer libro.

Pero la apuesta de CEPM iba más allá de la palabra escrita. También premiarían a la escuela más limpia y la más verde, reconociendo con entusiasmo aquellas instituciones educativas donde se fomenta el orden, la higiene y el compromiso con el medio ambiente. Me pareció un gesto profundamente acertado: en un mundo saturado de estímulos vacíos, integrar en los jóvenes estudiantes el valor de la limpieza y la responsabilidad ecológica es también formar ciudadanos poéticos, aunque no escriban versos. Educar el sentido de lo limpio es también cultivar la conciencia de lo bello y lo justo.

No podía evitar pensar cómo CEPM de alguna manera seguía sorprendiéndome. Todavía recordaba años atrás, en Madrid, cuando vi los ojos de un gran hombre hablando de “emisión cero” y note que le brillaban con entusiasmo mientras le entrevistaba era: Rolando González Bunster. Argentino de nacimiento, pero caribeño de vocación. Lo entrevisté, y su ilusión por un un mundo menos contaminado y la energía renovable parecía desbordarlo. Me hablaba del hidrógeno verde como quien recita un poema futurista.

Recordaba también otra entrevista que le hiciera a Wellington, otro de sus altos ejecutivos, y de cómo al anunciar que CEPM sería la primera empresa del país en implementar un sistema de electricidad prepago pensé pera mis adentro: “pero que tiguere tan jablador ”. Pero cuál sería mi sorpresa cuando, algún tiempo después, lanzaron al mercado una app con la que cualquier ciudadano podía comprar 200 pesos de electricidad desde su celular y activarlos al instante en su contador, algo que ni las grandes empresas estatales ni las distribuidoras tradicionales habían logrado implementar. Y ahora Cepm estaba aquí, apostando por la literatura, por los jóvenes, por las ideas.

El teatro estaba lleno. Sonidos de zapatos nuevos, voces de padres nerviosos, cámaras encendidas. Todo era elegante, brillante, impecable. Pero había algo más… un aire, un temblor. Algo parecido al suspiro que precede a una buena historia. Me dejé llevar.

En el centro de la sala, los muchachos. Jóvenes de bachillerato con la mirada abierta, con papeles doblados en los bolsillos, vestidos con la camiseta blanca de su escuela y de ilusión. Uno se pasaba los dedos por el cabello como quien se peina para una cita con la posteridad. Otra sostenía su cuaderno como si fuera un escudo. Se premiaría la mejor novela, el mejor libro de poemas, el mejor cuento. Es decir, se premiaría lo que más cuesta: escribir con el alma, desde la orilla de la adolescencia.

Cortázar estaría encantado. Esos chicos eran cronopios sin corbata. Había en ellos la torpeza de lo genial, el balbuceo del talento en bruto. Uno de ellos, me dijeron, había escrito un cuento donde una brisa le hablaba a un farol apagado. Macondo no quedaba tan lejos, después de todo.

Veía padres con los ojos brillantes, directores de centros escolares con rostro de entrenadores antes del partido, y algunos maestros que miraban desde el fondo como quien observa crecer una flor en pleno desierto. En una esquina, un poeta de esos que aún usan cuadernos Moleskine tomaba notas. Me acerqué. “Esto no es solo una gala”, me dijo, “es una resistencia silenciosa contra la banalidad”.

Y pensé: tenía razón. En un mundo que aplaude a influencers por mostrar abdominales, aquí se aplaudía a jóvenes que escribían sobre la muerte, el amor, la esperanza, y el país que sueñan. Esta gala, lejos de ser un adorno, era un acto de fe. Una fe profunda en que la palabra aún tiene poder. Y que, en Punta Cana, también se puede sembrar literatura junto al mar.

Volví a pensar en Gerardo. Esta noche no era sólo suya. Era también el momento en que el talento, finalmente, se impuso a la bohemia. Como si todos esos cafés mal dormidos, todos esos poemas inconclusos escritos en servilletas, hubieran estado esperando este exacto instante para justificarse.

Al salir, ya caía la noche. Me detuve un momento en el pasillo del teatro. El aire olía a brisa marina mezclada con perfume barato y tinta fresca. Escuché a una madre decirle a su hijo: “Hoy hiciste historia, mijo”. Y entonces, lo entendí: no fui a cubrir una gala. Fui a presenciar un nacimiento colectivo.

Volví al Village a ver las cayenas, que ya no necesitaban resistir, pues una brisa serena había sustituido el viento fuerte de Mayo, pero algo había superado otra resistencia y florecía igual: era la certeza de que, incluso en esta tierra de resorts y vuelos charter, la cultura puede encontrar un teatro, una noche, y un puñado de jóvenes dispuestos a escribir el porvenir.

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